Profesores y el fracaso de la movilización: Lo que falló y lo que se debe corregir.

Un movimiento que tuvo amplia difusión, calles repletas de manifestantes y hasta puso en jaque al gobierno. No obstante, la nunca bienvenida «cocina» entre 4 paredes se hizo presente. ¿Qué debemos corregir los profesores si queremos que nuestras demandas al fin prosperen?…¿Qué debemos aprender de este episodio y qué acciones inmediatas debemos tomar?

Lo primero es saber que el único interlocutor válido para cualquier gobierno de turno es el Colegio de Profesores, organismo que posee un bajísimo porcentaje de los docentes en ejercicio en sus filas, pero que tiene una amplia incidencia y una voz absolutamente autorizada a la hora de mediar y proponer cambios y reformas.Debemos hacer un mea culpa urgente y reconocer que es nuestra propia responsabilidad asegurarnos de que nuestros representantes estén en sintonía con nosotros.

Un organismo tan relevante como ese, con una notoria incidencia, no puede estar a cargo de un político. O se es docente, o se es político, pero no ambas cosas y menos aún perteneciente al gobierno hacia el cual se dirigen las demandas, como lo es Jaime Gajardo, el gran responsable del fracaso del movimiento docente.

El Colegio es una entidad clave, cuya voz es crucial en la concreción de las demandas de los docentes y es por esto que no puede estar en control de un grupo político tan reducido como el actual. Menos aún cuando se hablaba de que «las bases» no estaban de acuerdo con la decisión de dar por terminado el paro. ¿Cuáles bases?…si las bases no están colegiadas, no son bases de nada. Eso es lo que debemos entender de una vez, el Colegio se encuentra raptado y en calidad de marioneta de los políticos, que nos engañan y hacen aparecer como brillante, algo que definitivamente no nos favorece.

Para efectos de llevar una demanda hacia el Gobierno de turno, solo existe el Colegio de Profesores y no hay más. Ese fue el primer error del movimiento docente, confiar en que un funcionario de gobierno, como es Jaime Gajardo, iba a abogar por nuestras demandas. Nunca un político que gana más de 3 millones de pesos por no hacer su trabajo, va a saber lo que es ser docente y lo que se necesita para mejorar la calidad de nuestra educación.

Imposible que los docentes logren algo mientras sus representantes atornillen al revés de las demandas y es por ello que si quieren verlas algún día reflejadas en la realidad, deberán tomar el control del Colegio de Profesores. De otra manera, es absolutamente inviable.

Tomar el control del Colegio de Profesores significa primero que todo, colegiarse y en masa, acudir a las asambleas y reuniones y sobre todo, participar activamente de estas, llevando el cambio desde dentro, buscando que esa entidad y las bases sean por fin una sola voz.

Ver al Colegio de Profesores satisfecho con la propuesta del Ejecutivo y a la gran mayoría de los docentes totalmente en desacuerdo, es precisamente el punto que le quitó seriedad y validez al movimiento. Por lo que se ve, los docentes tendremos mucho que aprender de este movimiento, que no resultó según lo esperado, pero que demostró que el problema existe y que el haberlo puesto ahora bajo la alfombra, no lo soluciona.

Primero es necesario sacar al enemigo interno, después volver aún con más fuerza por nuestras demandas. De nosotros depende. A colegiarse colegas, y que sea en masa. Saquemos a quienes nos perjudicaron y de una vez por todas, cambiemos este pésimo sistema.

Atentamente,

Juan Núñez Muñoz.
Profesor de Matemáticas.

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