Procesan a 15 ex agentes DINA por torturar hasta la muerte a Carmelo Soria y simular un accidente automovilístico.

La Corte Suprema sometió a proceso a 15 ex integrantes de la Dirección de Inteligencia (DINA) por los delitos de asociación ilícita y homicidio calificado del funcionario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) Carmelo Luis Soria Espinoza (foto), ilícito perpetrado el 14 de julio de 1976, en Santiago.

En fallo dividido, la Segunda Sala del máximo tribunal -integrada por los ministros Haroldo Brito, Carlos Aránguiz, Andrea Muñoz, Carlos Cerda y Gloria Ana Chevesich (voto en contra)- revocó hoy, miércoles 19 de agosto, la resolución del ministro instructor del máximo tribunal Lamberto Cisternas, que rechazó los procesamientos.

La Sala Penal de la Corte Suprema sometió a proceso como autores de los delitos de homicidio calificado y asociación ilícita, a los agentes:

  • Pedro Octavio Espinoza Bravo
  • Raúl Eduardo Iturriaga Neumann
  • Guillermo Humberto Salinas Torres
  • Jaime Enrique Lepe Orellana
  • René Patricio Quilhot Palma
  • Pablo Fernando Belmar Labbé
  • Michael Vernon Townley
  • Armando Fernández Larios
  • Virgilio Paz Romero
  • Juan Morales Salgado

En tanto, como autores de asociación ilícita, fueron encausados:

  • Mariana Callejas Honores,
  • María Damiani Serrano,
  • Ricardo Muñoz Cerda y
  • Carlos Sáez Sanhueza.

 

Y en calidad de cómplice del delito de homicidio calificado de Carmelo Soria Espinoza, se procesó a José Lagos Ruiz

 

La resolución de la Corte Suprema determinó los siguientes hechos:

A) El día 14 de Julio de 1976, Carmelo Soria Espinoza, ciudadano español, que también gozaba de nacionalidad chilena, y que trabajaba en Chile en calidad de Jefe del Departamento Editorial del Centro Latinoamericano de Demografía, organismo perteneciente a la Comisión Económica para América Latina, dependientes ambos de la Organización de Naciones Unidas, fue detenido por un grupo de individuos pertenecientes a la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, que lo trasladó en su vehículo Volkswagen a un inmueble ubicado en vía Naranjo N° 4925, Lo Curro.

En este lugar los esperaban o se les unieron durante su permanencia ahí, otros miembros también pertenecientes a la DINA. En ese recinto Carmelo Soria Espinoza fue sometido a interrogatorios, apremios físicos y, posteriormente, ya muerto a consecuencia de la violencia ejercida, los autores buscan la impunidad del delito simulando un desbarrancamiento del referido automóvil Volkswagen, para lo cual, además, causaron en la víctima un forzado estado de ebriedad.

B) La detención ilegal y muerte de Carmelo Soria Espinoza, así como los actos posteriores destinados a ocultar las reales circunstancias en que ello ocurrió, fueron planificados y ejecutados en cumplimiento de las órdenes dadas por quienes se desempeñaron como jefes o superiores jerárquicos de la DINA, entre ellos, Juan Manuel Guillermo Contreras Espinoza y Pedro Octavio Espinoza Brazo, organización que fue creada y operó con el objeto de perseguir, detener y asesinar sistemática y clandestinamente a opositores políticos del gobierno de la época y a quienes colaboraban con ellos, como lo estimaron era el caso de Carmelo Soria Espinoza, finalidad que se encubría en aparentes actividades estatales de inteligencia, policía y seguridad. La DINA, entre los años 1973 y 1977 en que operó bajo esa denominación, mantuvo una estructura, funcionalidad y organización jerárquica paralela a la de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública, y se conformó con miembros de estas instituciones destinados en comisión para ese efecto así como con civiles que igualmente adscribieron a sus fines y métodos criminales.

Fuente: Poder Judicial de Chile


 

Memoria Viva

Carmelo Soria Espinosa era ciudadano español, acogido al decreto de doble nacionalidad con Chile. Nació en Madrid el 5 de noviembre de 1921 y estaba casado con Laura Gonzáles Vera Marchant (medico-cirujana). Tenia tres hijos: Laura de 18 años, Carmen de 16 y Luis de 11. Era funcionario de las Naciones Unidas desde 1960 hasta julio de 1976. (CELADE – FAO). En el breve periodo comprendido entre los años 1971 – 1973, abandonó momentáneamente sus funciones internacionales para cooperar en el gobierno de la Unidad Popular, trabajando primero en ICIRA, como jefe de publicaciones y, después en la Empresa Editorial Nacional (Quimantú). En septiembre de 1973, se reincorporó a las Naciones Unidas.

De acuerdo a su viuda, “el 14 de julio de 1976 fui a buscar a mi marido a su oficina, poco antes de las 13.00 horas, y almorzamos juntos en casa. Durante el almuerzo me enseño un billete de 100 dólares de los EE.UU. que llevaba en la chaqueta… Salió para la oficina a las 13.50 horas. Fué la última vez que lo vi vivo. Alrededor de las 17.10 horas salió de su oficina, sita en la calle Huelen 61. El personal de imprenta me comunicó que mi marido había dicho que se iba a su casa por tener una fuerte cefalea”.

 

Relato de su muerte 

En aquel trayecto, dos carabineros, el sargento José Remigio Ríos San Martín y el capitán Jaime Lepe Orellana, “simularon una infracción de tráfico”, lo detuvieron y se lo llevaron a la vivienda ocupada por Michael Townley y su esposa Mariana Callejas en Lo Curro.

No es claro si esa noche de julio de 1976, cuando el diplomático español Carmelo Soria fue llevado a la fuerza a Lo Curro, había niños presentes en la casa. De lo que sí hay pruebas es que en algún momento de esa noche, ante los fuertes gritos provenientes de la cochera, Michael Townley tuvo que bajar a pedir silencio. Así lo relató él mismo en la entrevista televisiva que dio en 1993 al programa televisivo Informe Especial. Por ese relato, y por el testimonio del agente José Ríos San Martín, se sabe que Soria fue golpeado duramente en uno de los garages de la casa. (Casos Vicaría)

El testigo, Boris Valdivia presenció la llegada de Carmelo Soria a “Villa Grimaldi”. Este detenido hizo llegar la información a través de otro prisionero al campamento “Tres Alamos”. Torturado en la Parrilla electrificada, por el Coronel Marcelo Moren Brito, fue además sometido a otras torturas, de las cuales Boris Valdivia fue también testigo; se le tendió en el suelo del patio, y se le presiono en repetidas oportunidades el pecho por medio de una rueda de automóvil.

 

Soria fue torturado -maniatado y con la cara vendada- durante varias horas, en las cuales le fracturaron todas las costillas (…) a fin de que les dijera si tenía relación con el Partido Comunista de Chile y cuál era su misión en el país, y ya con la idea de asesinarle y hacer pasar su muerte como un accidente de tráfico, le inyectaron (…) media botella de pisco”, detalla el juez.

Dirigidos por Jaime Lepe, Soria sólo murmuraba “Pobre Chile”, precisa el magistrado, y añade que al finalizarlo, el capitán Guillermo Humberto Salinas Torres le estranguló “ayudado materialmente por otras dos personas de la brigada, no identificadas”. Después, los procesados trasladaron el cadáver al Canal del Carmen, donde “hicieron que se precipitara al vacío, tirando el cuerpo”.

El automóvil del afectado fue arrojado por algunos agentes dentro del mismo canal, en el sector de La Pirámide, con las llaves en el contacto, sus puertas cerradas, algunos vidrios quebrados, sin la radio ni los asientos del mismo, salvo el del conductor, y una botella de pisco para simular un accidente.

No obstante, el cadáver no se halló hasta un día después, y en el bolsillo de su chaqueta se encontró una nota “simulada por sus captores” en la que un supuesto amigo le contaba presuntas infidelidades de su esposa que, según el juez Ruz, no fue escrita por ninguna de las máquinas que se usaban en la ONU ni estaba deshecha por el agua.

Faltaban el abrigo impermeable, el reloj marca Longines, lapicera y lápiz Parker y otro lápiz automático, y un billete de 100 dólares de los EE.UU.

“El día 24 de julio fue retirado el auto del Canal por personal del Seguro de Autos de CEPAL… Aun no se había hecho ningún peritaje del vehículo por parte de la policía (permaneció todo el tiempo, desde el 16 de julio, cubierto por las aguas). (testimonio de la viuda)

 

Complicidad de El Mercurio

La información oficial en aquella época fue entregada por el General Ernesto Baeza Michaelsen quien declaró en la edición de día 29 de julio de El Mercurio de Santiago: “…se trata de un lamentable accidente, todas las investigaciones practicadas en el servicio conducen a ello. Se sabe que Carmelo Soria sufrió presiones de orden emocional, un verdadero shock. Estuvo bebiendo hasta tarde y manejo mal”. El Mercurio continuaba: “Agrego el Director de Investigaciones que el español había sufrido una penosa situación que afecto su trabajo y su estabilidad. El caso quedo cerrado para Investigaciones como muerte accidental”.

EncubrimientoCrimenSoria

La primera información que apareció publicada en la prensa de Chile es del día 19 de julio en El Mercurio de Santiago, y ese día se dio la noticia en el noticiero de la tarde de la televisión. La fotografía que se mostró por televisión y que apareció en los distintos diarios en días sucesivos mostraba el auto volcado en el medio del canal, o sea, esta fotografía hubo de ser tomada antes de las 15.30 horas del día 15, antes de que los funcionarios y mis familiares llegaran al sitio del suceso porque ellos vieron ya el auto amarrado al veredón; la prensa tuvo acceso a una noticia que fue censurada durante cuatro días. (declaración de su viuda)

En las semanas siguientes al crimen, al menos en las páginas de El Mercurio, el nombre del diplomático español «se perdió bajo el manto de la información oficial luego del “veredicto” de la Policía de Investigaciones» (libro de investigación periodística El Diario de Agustín).

 

Censura de la prensa nacional

La noticia del asesinato fue comunicada en las radios europeas el 18 de julio. La censura de la prensa chilena, por lo tanto, resulta “inexplicable” porque siempre el accidente de un funcionario internacional constituye noticia.

El diario La Tercera, fue uno de los medios que no se quedo con la versión del accidente.

 

 

Prensa y doctores extranjeros destapan la mentira

En su edición del 15 de Diciembre, el diario The Washington Post, confirmo que Carmelo Soria, funcionario de Naciones Unidas fue asesinado en Santiago en Julio ultimo y que fue brutalmente torturado por las autoridades chilenas antes de su muerte. Citando incuestionables elementos de prueba, el rotativo norteamericano afirmo que Soria murió a consecuencias de la tortura y no en un accidente de transito, como afirmaron fuentes de la dictadura. El diario enumera los elementos contradictorios de la información oficial sobre las causas de su muerte, las circunstancias en que ocurrió el accidente y la forma en que fue encontrado el automóvil, luego de su desaparición.

Destaca la opinión de tres médicos norteamericanos consultados separadamente por el diario en relación con el informe que rindieron las autoridades chilenas. Los especialistas, según el rotativo, coincidieron en afirmar que parecía mas lógico que las múltiples heridas que presentaba Soria hubieran sido causadas por estrangulación y golpeaduras que por un accidente del transito.

El diario analiza la versión oficial de la autopsia que indica que Soria murió a consecuencia de heridas recibidas en la región cervical de la espina dorsal y “Masivas hemorragias cerebrales”. Al respecto, los tres médicos consultados por la publicación norteamericana comprobaron que, aun cuando un accidente automovilístico puede producir heridas como las que presentaba Soria, no era probable que se produjera una combinación de estas como mostraba la autopsia. “Lo mas probable (concluyeron), es que fuera atado y golpeado en la cabeza y en el pecho, estrangulado lentamente y asesinado por ultimo con un golpe en la nuca”.

Un informe del Grupo de Trabajo de la ONU sobre los Derechos Humanos en Chile, expresa que “al día siguiente de la desaparición se encontraron el cadáver del señor Soria y su automóvil en circunstancias que hacían pensar que no se trataba de un accidente ni de un suicidio. Cabe mencionar aquí que, a juzgar por los testimonios de que dispuso el Grupo de Trabajo, el camino en que ocurrió el hecho no era el que normalmente seguía el señor Soria para volver a su hogar. Además, el cadáver del señor Soria se encontró a unos 200 metros del coche”. Un vocero de las Naciones Unidas declaró el 15 de Diciembre que el Secretario General de la ONU, Kurt Waldheim, había estado en repetidas ocasiones en contacto con la Embajada de la Junta en esa sede y había solicitado una nueva investigación del caso, así como una copia del informe oficial sobre la autopsia. El portavoz dijo que ha sido, imposible hasta el momento llegar a un acuerdo sobre una nueva investigación.

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