Dictan acusación contra 10 agentes del Comando Conjunto por desaparición de un obrero y un tornero

El ministro en visita Miguel Vázquez Plaza dictó acusación en contra de 10 agentes del Comando Conjunto como responsable de los secuestros calificados de Alonso Gahona Chávez y Miguel Ángel Rodríguez Gallardo, ocurridos en agosto y septiembre de 1975 en distintos lugares de la región Metropolitana.

El magistrado acusó a Edgar Benjamín Cevallos Jones (coronel (r) de la Fach. Director de la DIFA y luego de la SIFA), Juan Luis Fernando López López, como co-autores del delito de secuestro calificado de Alonso Fernando Gahona Chávez.

Asimismo responsabilizó a Edgar Benjamín Cevallos Jones, Juan Francisco Saavedra Loyola (coronel (r) de la Fach. Estuvo a cargo de los interrogatorios y tortura de sus compañeros de armas leales al gobierno constitucional, entre ellos Alberto Bachelet.), Sergio Fernando Contreras Mejías, Fernando Patricio Zúñiga Canales (suboficial (r) de la Fach, actuo en la DIFA y SIFA), Eduardo Enrique Cartagena Maldonado (Suboficial (r) de la Fach), Emilio Mahias del Río, Gonzalo Eduardo Hernández de La Fuente, Hans Luis Gesche Walker y Tito Alejandro Figari Verdugo, como co-autores del delito de secuestro calificado de Miguel Ángel Rodríguez Gallardo.

 

Fuente: Poder Judicial de Chile


Memoria Viva

Alonso Fernando Gahona Chávez, 32 años, obrero, casado, 2 hijos, militante del Partido Comunista, fue detenido el día 8 de septiembre de 1975, alrededor de las 19:00 horas, en la vía pública, mientras transitaba a la altura del Paradero 26 de la Gran Avenida, en dirección a su casa.

“El “Yuri” fue trasladado al “Nido 20”, lugar en el que según informaciones recibidas por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, habría muerto a consecuencia de las torturas, colgado de una ducha. Su cadáver, habría sido envuelto en plástico y, al parecer, arrojado al mar“.

Las informaciones a que se alude en el informe anotado, se refieren a los testimonios vertidos por el ex-miembro de la Fuerza Aérea de Chile e integrante del llamado Comando Conjunto, Andrés Antonio Valenzuela Morales, los que nos han permitido reconstruir en una buena parte, lo que fue la gestación y actuar de esta asociación ilícita, dotada de los medios materiales y con las garantías de la impunidad y el anonimato para actuar en forma delictiva y en abierta violación a derechos humanos fundamentales.

En efecto, expresó el testigo en declaración jurada que “luego de haber operado el equipo en un hangar de Cerrillos decidieron trasladarse a otros recintos, uno resultó ser una casa ubicada en calle Santa Teresa N°037, Paradero 20 de La Gran Avenida, conocido como “Nido 20”, donde se mantenían detenidos; y otro correspondiente a un inmueble situado en calle Perú N°9.053, paradero 18 de Vicuña Mackenna, denominado “Nido 18”, en el que se interrogaba y torturaba fundamentalmente.

“Puedo recordar -continuó- sin determinar la fecha exacta, que en el “Nido 20″ falleció un detenido. Le decían Yuri, bajo, crespo, pelo castaño, corto, que trabajaba en la Municipalidad de La Cisterna, y que había sido detenido en su lugar de trabajo. (referencia, sin lugar a dudas, a Alonso Gahona Chávez). Llegó enfermo y murió por una bronconeumonia fulminante ya que lo tenían colgado en el baño”.

“Recuerdo que fue colgado en una ducha y como le habían aplicado corriente anteriormente, tenía mucha sed. Abrió con la boca la llave y tomó agua. Luego llegó el centinela y le cortó el agua; pero él nuevamente la volvió a abrir y dejamos que el agua corriera. Deben haber sido unas horas con el agua de la ducha corriendo por su cuerpo”.

Miguel Angel Rodríguez Gallardo, 23 años, casado, dos hijos, tornero, militante del Partido Comunista, (apodado “Quila Leo”), salió de su domicilio el día 28 de agosto de 1975, alrededor de las 07:00 horas de la mañana, en dirección a su trabajo ubicado en calle Víctor Manuel N°1854 de la capital.  Sin embargo, nunca llegó a dicho lugar, pues fue detenido en el trayecto por efectivos de los Servicios de Inteligencia del Gobierno, desconociéndose las circunstancias de su arresto.

Tiempo después, en declaración jurada, Juan Sepúlveda Arancibia, relataría haber sido detenido el 8 de octubre de 1975, por dos sujetos armados, vestidos de civil, los que en una citroneta furgón lo trasladaron hasta un recinto secreto de detención y tortura a cargo de la FACH, que el testigo posteriormente identificaría como un inmueble ubicado en la calle Perú N°9.053, Paradero 18 de Vicuña Mackenna, que sus aprehensores mencionaban como “Nido 18”, en cuyo interior fue interrogado y salvajemente torturado.

Estando en dicho recinto -acotó el testigo- pudo reconocer positivamente la voz de Miguel Angel Rodríguez Gallardo -a quien conocía desde antes- cuando éste exclamaba “si alguno de nosotros sale con vida de aquí, sepa que Carol Flores fue quien nos delató”. Acomodando su difícil posición, Juan Sepúlveda pudo ver al afectado; estaba esposado y engrillado, parecía un esqueleto con ropas y su cara era “una calavera con piel”.

Por su parte, en el Informe elaborado por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, creada con el fin de investigar y dar a conocer al país las más graves violaciones a los Derechos Humanos, cometidas entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990), se expresó que:

“El 28 de agosto de 1975 fue detenido en la vía pública, por un grupo de agentes de seguridad que pertenecían al Comando Conjunto. Permaneció en Hangar Cerrillos, en Nido 20 y Nido 18, lugar donde fue torturado. En octubre de 1975, la víctima fue trasladada a la Base Aérea de Colina. Por antecedentes recibidos por esta Comisión se pudo determinar que tiempo después del Año Nuevo 1975-1976, el afectado y otros detenidos fueron introducidos en vehículos que llevaban utensilios para cavar, armas y varios litros de combustible, partiendo con rumbo desconocido. Alrededor de tres horas después regresaron los vehículos, con las palas y chuzos sucios con tierra, sin el combustible y con los cargadores de las armas vacíos. A los pocos días se supo que todos los detenidos habían sido asesinados en los terrenos militares de Peldehue. Los cadáveres de las víctimas habrían sido quemados y después enterrados clandestinamente en ese lugar”.

 

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