Felipe Bianchi pide «más respeto» y parar la «demagogia barata» contra Sampaoli.

En una columna para el sitio Voces de La Tercera, el periodista y Premio Nacional de Periodismo Deportivo, Felipe Bianchi, pidió parar la «demagogia barata» con la que se critica al entrenador de La Roja, Jorge Sampaoli y comparó la situación a lo que sucedió con la salida de Bielsa.

 

 Más respeto

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«Partamos aclarando que esto es Chile y, por ende, es un hecho que vamos a seguir viendo, todos los días, las maniobras de demolición de algunos malos hinchas, seudo-analistas y de la nefasta OTCYM (Oficina de Técnicos locales Cesantes y Mediocres) buscando enlodar lo más posible a Sampaoli. Siempre lo miraron mal. En vez de tratar de aprender, desde un comienzo les pareció tan ajeno y peligroso como Bielsa. Seguramente porque ambos lograron lo que ellos no van a lograr nunca: respeto y éxito.

Ok. Se ha equivocado el casildense y es legítimo sentirse decepcionado por el no castigo a Vidal, por sus declaraciones mañosas o por su supuesta ambición desmedida (¿cuál es la medida correcta, en todo caso?), pero otra cosa muy distinta es transformarlo en un don nadie que “ganaba demasiado” (¿en relación a qué y a quién? Guardiola gana ocho veces más). Tampoco es sano calificar sus quejas de inaceptables cuando son bastante naturales después de un terremoto. Si cambia tan drásticamente el escenario de un contrato como cambió el del suyo -baste decir que la contraparte está presa- es razonable revisar lo firmado ¿Tiene que pagar? A lo mejor, es debatible. ¿Cometió algún delito tributario mezclándose en la podredumbre de Jadue y su gente?No está claro. Equilibrio, entonces. Paremos la demagogia barata.

Lo primero que corresponde hacer cuando uno escucha hablar de Sampaoli en este país es ponerse de pie (como cuando Don Francisco decía Evercrisp) y agradecer su aporte formidable, descomunal, a nuestro fútbol. La primera derivada es que el tipo nos mejoró la historia. Hizo jugar a la U y a la Selección mejor que nunca, los hizo ganar más que nunca, les dio reconocimiento internacional. Levantó jugadores, mejoró rendimientos, ganó 2 de las 3 copas que ha sumado Chile en 100 años. Su trabajo fue titánico, colosal. Y eso no tiene precio ni parangón en un medio de nivel tan bajo. Un medio donde sectores miserables han vuelto a ocupar el discurso ponzoñoso que usaron cuando se fue Bielsa. Que los argentinos son maleducados, que no dejan nada porque son egoístas, que a esta generación cualquiera la hacía ganar. Pamplinas. El objetivo es embolinar la perdiz para ocultar que, si no hubiera sido por el fantástico aporte de los dos transandinos, Chile seguiría en el fango de mediocridad profesional a la que la llevaron nuestros técnicos. Y a la que probablemente volveremos ¿Conoce usted, salvo Pellegrini que se formó afuera, algún DT local que haya ganado algo, que trabaje en el primer mundo, que encabece algún ranking? Grillos.

Tanto a Bielsa como a Sampaoli los tildaron de obsesivos porque trabajaban y estudiaban mucho, pecado mortal en este reino. Los acusaron de reventar planteles con la “sobre exigencia”, porque en vez de hacer asados obligaban a entrenar en doble turno. Con ambos se inventó que la indisciplina era total y que el equipo lo hacían los jugadores. Leseras.

Si la “familia del fútbol” no reconoce lo obvio, como ya lo hicieron los mejores jugadores e hinchas (“necesitamos seguir con el mismo librito, el único que nos sirve”) esto se va a pudrir de nuevo. El drama es que en Chile todavía no hay nadie capacitado para repetir el molde y si se va Sampaoli habrá que buscar otra vez afuera. Pero ojo: no es sano pedir que vuelva Bielsa ¿A qué? ¿A mirarle la cara a los mismos que lo empujaron a irse? ¿A escuchar las disculpas falsas del medio? No se lo merece ¿Y Pellegrini? Tampoco. Sería una falta de respeto. Más allá de que no tiene el mismo estilo de juego -lo que siempre es un riesgo- resulta inaceptable pedirle que baje tanto sus expectativas profesionales ¿Cambiar las mejores ligas, el mejor ambiente profesional y los mejores jugadores del mundo por nosotros? ¿Por el país que siempre lo ninguneó y del cual tuvo que arrancar para poder mostrar lo que valía? Es demasiado pedir.»

Foto: Photosport

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