Las 7 principales millonarias vías de financiamiento de los terroristas de ISIS.

El grupo yihadista ISIS que está extendiendo su terror por Siria e Irak modificó su nombre hace apenas un año, tras autoproclamar su califato. De esta manera dejó de llamarse Estado Islámico en Iraq y el Levante para autodenominarse Estado Islámico (EI). Sin embargo, expertos se niegan a llamarlos así para no reconocer el éxito de su califato.

Haizam Amirah asegura que “si lo presentamos así, cualquier ataque contra el Estado Islámico puede ser presentado como una guerra contra el Islam y eso a ellos les da más oxígeno.”

Abu Bakr cuyo nombre real es Ibrahim bin Awad bin Ibrahim al Badri al Radawi al Husseini al Samarra’i, es considerado el sucesor de Osama Bin Laden

La historia de estos terroristas se remonta a 2002 cuando el jordano Abu Musab al Zarqawi, que lideraba una milicia de yihadistas, juró lealtad a Osama bin Laden, por lo que su grupo se convirtió en una rama de Al Qaeda en Irak. Con la muerte de Abu Musab al Zarqawi en 2006, tomó el relevo Abu Omar al-Baghdadi que fusionó el movimiento con otros grupos terroristas iraquíes y lo rebautizó como Estado Islámico de Iraq.  En 2010 Abu Omar fue asesinado misteriosamente, y apareció en escena Abu Bakr al-Baghdadi, considerado como el sucesor de Osama Bin Laden, que lo volvió a rebautizar como Estado Islámico de Iraq y del Levante y extendió la guerra a la vecina Siria.

El Califato proclamado por el EI en junio de 2014 controla un territorio semidesértico de 215.000 kilómetros cuadrados a caballo entre Siria e Iraq; dispone de un Ejército profesional, bien equipado y entrenado, de decenas de miles de efectivos; sigue fagocitando grupos terroristas yihadistas en todos los continentes extendiendo su influencia; y ejerce en todo el mundo un poder de atracción y fascinación sólo comparable a la repulsa que generan sus actos de crueldad y sus mensajes destinados a provocar pánico y terror.

El sabio Abu Saad al-Ansari, conocida personalidad religiosa de la ciudad iraquí de Mosul -uno de los epicentros de la guerra de posiciones que libra el estado Islámico- afirma que la organización terrorista ha aprobado este año su primer presupuesto por un importe de 2.000 millones de dólares, con un margen suplementario de otros 250 millones.

El “salario” de un mercenario del EI gira en torno a los 800 dólares mensuales, según el Washington Post. Los servicios de inteligencia occidentales estiman que en el curso de los bombardeos del último año han muerto cerca de 25.000 yihadistas y los nuevos combatientes que sustituyen a las bajas se cifran en otros 25.000.

Lo que supone que el presupuesto militar en cuanto a salarios se refiere, asciende a 240 millones de dólares anuales. A la partida de “personal” hay que añadir el presupuesto destinado a las operaciones militares (material, municiones, logística), la suma llega fácilmente a 600 millones de dólares.

Las fuentes de financiación del EI combinan las medidas “normales” del funcionamiento de un Estado, con las actividades delictivas y las operaciones mafiosas. De todas ellas, se pueden señalar las siguientes:

1.Donaciones del Golfo Pérsico

La vigilancia local e internacional de los organismos financieros mundiales no ha podido impedir la permanencia de un sistema indetectable de financiación del Estado Islámico alimentado por las donaciones de los potentados del Golfo Pérsico, en particular del emirato de Qatar.

Se trata de una “zaqat” (limosna obligatoria para los musulmanes que se realiza una vez al año y va destinada a socorrer a los pobres) de grandes proporciones. Las organizaciones de beneficencia de las monarquías árabes manejan miles de millones de dólares que circulan por los cuatro rincones del planeta.

Los donantes árabes privados proporcionan grandes cantidades de dinero a los terroristas. Se trata de personas individuales procedentes de países árabes sunita: Arabia Saudí, Kuwait y los países del Golfo, según señala Washington Post. “Se benefician de las donaciones de hombres acaudalados del mundo musulmán, mayoritariamente de países del Golfo. Pero no se puede decir que esté financiado a través de canales oficiales o por el Estado. Son donantes privados que creen en su proyecto de Estado islámico y que quieren contribuir en la lucha contra sus enemigos, Damasco y Bagdad”, afirma el politólogo Hasan Hasan, experto en grupos extremistas.

2.Venta del petróleo en el mercado internacional

La mayoría de analistas consideran que el EI controla siete grandes campos petrolíferos y dos refinerías en el norte de Iraq, y otros seis campos petrolíferos de los diez con que cuenta Siria. Además están bajo su control unos 80 pozos pequeños de explotación artesanal.

Del conjunto obtienen 700 millones de dólares de beneficios anuales según David S. Cohen. La venta del petróleo se hace por intermedio de mercaderes turcos, kurdos y sirios, que lo transportan en camiones que cruzan diariamente la frontera con Turquía.

La paradoja del caso es que uno de los clientes del petróleo del Estado Islámico es el régimen sirio de Bachar el Assad, a quien combaten armas en mano aliados con el Frente al Nosra. El desplome de precios del crudo en los últimos meses y los bombardeos de la coalición internacional liderada por Estados Unidos han hecho perder el primer puesto en las entradas de divisas a la venta de hidrocarburos, aunque sigue siendo importante.

Por su parte, de acuerdo al analista del sector energético Robert Mills, en Syria Deeply, los campos petrolíferos controlados por el Estado Islámico generan un millón de dólares al día, según funcionarios iraquíes. El experto supone que si el EI logra controlar los territorios en los que las milicias están avanzando, los ingresos podrían ascender hasta los 3 millones diarios y alcanzar los 100 millones al mes.

3.Narcotráfico

El Estado Islámico posee el monopolio del tráfico de captagón o clorhidrato de fenetilina, una droga de diseño elaborada a base de anfetaminas y que está de moda en toda la región, especialmente en los países del Golfo.

Los yihadistas se drogan con “captagón” para inhibir el miedo, el dolor y el cansancio.

Los yihadistas no sólo han acaparado el comercio del captagón fabricado en los Balcanes, sino que han construido sus propias fábricas en Turquía y en Líbano. Además, el EI es uno de los principales suministradores de opiáceos en la región.

El precio medio oscila entre 5 y 10 dólares el envase, y supone una rentable fuente de financiación para el Estado Islámico que comercializa la droga, quedándose una parte de la misma para el consumo de sus combatientes.

Arabia Saudí es uno de los principales compradores de la droga. Las Autoridades de Ryad confiscan cada año unos 55 millones de píldoras, cifra que representa tan sólo un 10% de las que circulan en el reino wahabita, según el Informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga (UNODC) publicado en 2013.

4.Tráfico de piezas arqueológicas robadas

Las destrucción orquestada por el Estado Islámico de los museos de Mosul y Palmira que atesoraban piezas únicas de la cultura Sumeria, la más antigua de la humanidad, difundidas por todo el mundo vía Internet, son sólo un señuelo para borrar pistas sobre el tráfico de obras de arte en las que los yihadistas han descubierto un lucrativo negocio.

El saqueo sistemático de museos, laboratorios e instituciones públicas y la venta de valiosas piezas arqueológicas en el mercado negro de los coleccionistas de arte, son una fuente importante de divisas que alimentan las cuentas numeradas del Estado Islámico en diferentes paraísos fiscales.

Uno de los 30 mosaicos bizantinos robados en la ciudad antigua de Apamea (APSA).

Ciudades como Apamea, Ebla o Raqqa han sido completamente saqueadas. Fotografías muestran museos desvalijados o ciudades subterráneas que han perdido todas sus reliquias milenarias.

El director de la Fuerza Especial del Patrimonio Sirio (Syrian Heritage Tark Force), el arqueólogo sirio Amr Al Azm, senala que si bien no hay datos oficiales, es imposible calcular el beneficio económico. Pero se estima que el contrabando ilegal de arte mueve 3 billones de dólares anuales, por lo que ISIS comprendió que era un negocio demasiado lucrativo para compartirlo con otros. Por ello, el “Califato” decidió monopolizar el proceso íntegro de pillaje, prohibiendo a la población civil acercarse a los trabajos arqueológicos. “Desde el verano pasado, están contratando su propio personal, comprando su propia maquinaria. Tienen excavadoras y están trabajando ellos mismos sobre la tierra”, revela Al Azm

5.Secuestros y rescates

El secuestro de personas y el cobro de rescates siguen siendo una importante fuente de financiación de los grupos yihadistas en general y del EI en particular.

EI pidió un rescate de $200 millones de dólares por los dos ciudadanos japoneses, Kenju Goto y Haruna Yukawa.

6.Tráfico de seres humanos y de órganos

Las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria han puesto al descubierto el tráfico de seres humanos en las regiones bajo control del Estado Islámico. En Mosul (Iraq) y en Racca (Siria), los yihadistas han vendido como esclavas a centenares de mujeres yazidies y cristianas.

Mujeres que se venden como esclavas en Mosul, Irak

Un informe del Alto Comisariado de la ONU para los derechos humanos estima que más de 25.000 mujeres y niñas han sido sometidos a torturas, abusos sexuales y vendidos posteriormente como prisioneros de guerra.

Fuentes médicas de la ciudad de Mosul, confirmadas por el Alto Comisariado de la ONU, afirman que el EI se ha especializado en la venta de órganos humanos, extirpados de presos, heridos y cadáveres. En algunos casos los yihadistas venden los cuerpos enteros de sus cautivos a las organizaciones mafiosas internacionales, que los revenden a instituciones médicas occidentales.

7.Agricultura y ganadería

Tanto la agricultura como la cría de ganado, también representan una fuente de ingresos para el Estado Islámico. Un tercio de la producción de trigo en Iraq está bajo su control. El investigador Romain Caillet, cifra los ingresos por la venta de cereales en unos 200 millones de dólares anuales.

 

Fuente: La Información; Mil21; Washington Post

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