Lolita, la perrita abandonada en unos escombros que se robó el corazón de un hombre.

La historia de Lolita, una perrita mestiza de poodle que tiene sus cuatro patas quebradas, ha cautivado a muchos colombianos. Fue encontrada entre escombros al lado de una carretera, por un hombre que finalmente decidió entregarle ayuda y su corazón.

La historia data del 2014 cuando Jorge Pardo en un viaje a Santa Marta para recibir una capacitación de su empresa, en una de las calles de la ciudad encontró en unos escombros algo que parecía un trapo viejo. Al acercarse se percató que mas bien era una perrita, inmóvil, jadeante y moribunda que permanecía allí tirada. Ese día le dio un poco de agua y la corrió para que no recibiera el sol directo, pero tuvo que seguir su camino.

Al día siguiente volvió a toparse con ella. Seguía en el mismo lugar y pensó que quizá ya estaba muerta, pero bastó solo con que él hiciera el sonido de un beso para que la pequeña levantara la cabeza y batiera la cola con las pocas fuerzas que le quedaban. En ese instante se enamoró.

Con sus cuatro extremidades partidas, deshidratada, desnutrida, raspada, con enormes nudos de pelo y con unas uñas tan largas que le daban la vuelta, Jorge pensó en llevarla a un veterinario para darle término a su sufrimiento. Sin embargo, todos le decían que la dejara por ahí tirada. Fue hasta que publicó sobre Lolita en su facebook cuando una doctora le señaló que la perrita podía salvarse. 

El hombre consiguió ayuda, pero tuvo que dejar a Lolita encargada y volver a su ciudad natal, Cali. “Tuve que dejarla allá porque estaba tan delicada que no hubiera soportado el viaje en avión. Cuando la doctora la rapó descubrimos que tenía el cuerpo lleno de hormigas y que estaba tan desnutrida que los huesos se le empezaban a doblar, a pesar de que no tenía más de un año y medio de edad”, explicó Jorge a El País. Dos meses después, luego de varias cirugías y una cuenta de $1’700.000 que logró pagar gracias a aportes solidarios, Lolita logró reunirse con Jorge.

Ella aún no puede desplazarse y vive recostada, pero eso no le impide ser aseada, “cuando quiere hacer sus necesidades, ladra duro y hace una algarabía que nos indica que debemos ponerla en el pasto. Si de pronto no hay alguien cerca, ella se arrastra hasta que se sale de la cama y orina en el suelo. Luego se vuelve a acostar”, cuenta su dueño.

A pesar que el hombre le ha adecuado un tanque para que Lolita realice ejercicios que la ayuden a desarrollar sus músculos, la perrita necesita cirugías en sus codos y rodillas para recuperar la estabilidad y algún día pueda caminar por sí misma. “Mi sueño más grande es que Lolita camine, yo sé que eso es posible. Tenemos un doctor que se solidarizó con la causa y solo cobra los materiales de la cirugía, no la mano de obra… aun así, todo suma cerca de $2’000.000”.

Quienes deseen ayudar en la recuperación de Lolita pueden comunicarse con Jorge Pardo al 3017504060 (Cali, Colombia) o escribirle al correo electrónico jorge.pardo28@gmail.com

 

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