La Nueva Mayoría, Chile Vamos y el fin del repertorio.

Los dos conglomerados dominantes exhiben como sus cartas de futuro a dos cartas del pasado. Dos cartas sobre las cuales hoy existen más cuestionamientos que elogios.
Ver a Sebastián Piñera como el político con más futuro en una encuesta arreglada por los mismos que hacen el papel de titiriteros del sistema que nos rige, no deja de ser irrisorio, especialmente considerando que muchos de sus ministros y el 50% del total de su fuerza política, están absolutamente bajo el fuego social y judicial por malas prácticas derivadas de delitos tributarios, los que salpican al propio ex presidente y su familia. Por otra parte, se descubrió que la UDI era solo una más de las empresas del Holding Penta, en donde sus empleados (senadores y diputados) votaban y hacían las leyes de acuerdo a los designios de sus empleadores.

No podemos olvidar la larga lista de errores de su gobierno, el falso fin de las listas de espera, el falso post natal de 6 meses, el peor Censo de la historia (que él señaló como el mejor), sus mentiras con las cifras de empleo y crecimiento, el enojo de la CEPAL ante la manipulación de cifras oficiales y los constantes anuncios que jamás se cumplieron. Una forma de mentir reiterativa, que finalmente iba encontrando alguno que otro adepto, que daba por hecho algo que jamás hubo intención de concretar. Solo quedaba en un anuncio.

No resulta por lo tanto conveniente para el país pensar en futuro con una coalición que se encuentra completamente cuestionada, que pretende traer de vuelta a un candidato que mientras ejerció la máxima magistratura del país, recibió dineros de Aguas Andinas y SQM. Eso demuestra la tremenda decadencia y la poca validez de nuestro sistema político, que permite que estas situaciones pasen casi desapercibidas y que los propios inculpados sigan votando leyes y preparando el camino legislativo para tapar sus propios delitos. No hay sanciones, no hay cárcel, ni hay desafueros. Es más, un ex presidente que recibió coimas ni siquiera es citado a dar explicaciones en calidad de imputado.

Por otra parte, la Nueva Mayoría presenta como su carta de futuro a Ricardo Lagos, un hombre que está pronto a cumplir los 80 años de edad, que tiene bastante que explicar al país en relación a las consecuencias de muchas de sus decisiones.

El Crédito con Aval del Estado (CAE) azota las expectativas de muchos de nuestros profesionales jóvenes, que vieron prácticamente desaparecer su devolución de impuestos producto de un crédito de consumo con un interés bestial, que supera cualquier interés que un banco cualquiera podría aplicar frente a un crédito de consumo. Un profesional que pidió un crédito por 7 millones de pesos para cubrir su carrera, termina pagando cerca de 30 millones de pesos, como puede verse en varios testimonios de la página Deuda Educativa. Más de un 400% de interés.
Ricardo Lagos, además retiró las penas de cárcel para los delitos de colusión, lo cual permite que veamos a Eliodoro Matte, uno de los líderes del Cartel del Papel Higiénico, hablando de ética empresarial en foros, simposios y seminarios, cuando su lugar debería ser en el banquillo de los acusados en un Tribunal de Justicia.

No podemos dejar de recordar los otros escándalos, el MOP-GATE, la situación de EFE, el Puente Loncomilla, el Transantiago y tantas otras irregularidades, que la falta de redes sociales hizo invisibles ante nuestros ojos en esos años.

La Justicia por otro lado, libera a una cantidad enorme de delincuentes, muchos de ellos con prontuario por violación y abuso sexual, mientras nadie en el Congreso dice nada. Hay hechos que son absolutamente impresentables, que encuentran en nuestros ministros, senadores, diputados y autoridades en general, una vista gorda que realmente inquieta. Nadie dice nada, aquí no ha pasado nada.

Este es el sistema que ambas coaliciones pretenden mantener y profundizar. Ninguna de las dos coaliciones habla mal de las AFP, tampoco de las Isapres. Cuidan el lenguaje y los modismos, evitan referirse en forma agresiva a quienes evaden impuestos, pero son implacables con el ciudadano que se manifiesta ante estas irregularidades o con aquellos que se manifiestan frente a desastres ambientales que también son subestimados por nuestras autoridades. Se busca criminalizar las manifestaciones, instaurando leyes que rayan en lo exagerado y lo similar a las condiciones que existían en Dictadura, con policías que no se encuentran preparados para ejercer estas atribuciones con criterio. Prueba de ello es la destrucción de las puertas del Liceo de Aplicación. Puertas centenarias, que estaban consideradas como parte de un monumento nacional. No hay criterios ni tampoco adecuadas interpretaciones de la ley al interior de la institución y ello radica también en la baja preparación de los funcionarios policiales. Basta simplemente con ir a dejar una constancia a una comisaría y ver cómo escriben para darnos cuenta de que difícilmente sabrán interpretar adecuadamente una ley.

El repertorio se acabó…no hay nada más que ofrecer a futuro y por eso se recurre al pasado. La solución a nuestros problemas no está en las coaliciones más masivas, las cuales fracasaron en su intención de ofrecer un camino directo al desarrollo a nuestra ciudadanía. Los impactantes niveles de desigualdad, uno de los mayores del mundo, lo evidencian.

Es importante que a la hora de votar, reflexionemos y demos nuestro voto de manera responsable, inteligente e informada. Tal vez así logremos como ciudadanos dar un vuelco a esta situación y evitar que se siga repitiendo. Se necesita a una persona con repertorio y a una coalición que entregue ideas frescas a nuestro país. Esperemos que en este poco tiempo, tengamos humo blanco, aparezcan las candidaturas ciudadanas con fuerza y podamos sacar de una vez por todas a aquellos que ya no tienen nada más que ofrecerle al país. El repertorio se ha terminado y la música debe continuar.

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